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ENTREVISTA |
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La Composición de Skármeta
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por Selene Tinco |
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¨…me preocupan todas las actitudes intolerantes que haya sobre gente tan necesitada, que anda emigrando de un lugar a otro en el mundo -inocentes completamente-, buscado solamente un poco de pan y de paz.¨
Antonio Skármeta |
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Los padres y los docentes saben que la libertad no es un bien
con el que se nace, sino un valor que otros han sabido conquistar
para nosotros con inteligencia y coraje (Skármeta) |
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¨La Composición¨ es el libro para niños más reconocido del escritor chileno Antonio Skármeta, Premio de Literatura Infantil y Juvenil al servicio de la Tolerancia¨ convocado por la UNESCO en el año 2000. La temática del libro gira en torno a la libertad, a la convivencia dentro de una dictadura militar. El autor narra estos sucesos con una mezcla de distancia y a la vez cercanía, del mismo modo como en algún momento todos nos hemos sentido; como cuando, para protegernos de un dolor intenso, nos distanciamos y miramos de lejos lo que ocurre por un falso telescopio e intentamos engañarnos y decirnos que eso que vemos no nos sucede, no nos toca. Así Antonio Skármeta, desde la perspectiva de un niño, narra La composición y nos cuenta… ¨ la historia de Pedro un niño de tercer grado de primaria que, a su manera, realiza un acto de resistencia contra la dictadura pinochetista en el Chile de los años 70.
El comienzo de una dictadura convierte una pequeña ciudad en un lugar siniestro donde se castiga a la gente por sus ideas. Un grupo de militares irrumpe en el colegio de Pedro con el pretexto de convocar un concurso literario que oculta un terrorífico plan: obtener, a través de los alumnos, información acerca de sus padres. El niño, con tan solo 9 años, descubre el verdadero miedo, el que no se va al dar la luz o al apretar la mano de los padres.¨ (1)
¨El mundo que plantea Skármeta, lleno de miedo, pero donde se intenta vivir con normalidad, es un universo perfectamente captado por una infancia que el autor no subestima, muy por el contrario, la honra. Es la inteligencia de Pedro la que le permite elaborar aquello que escucha y por las palabras no dichas, o que omite en su producción, percibimos la comprensión que el niño tiene de aquello que ocurre a pesar de su corta edad.¨ (2)
Este libro fue galardonado por el Banco del Libro de Venezuela con el Premio “Los Mejores Libros para Niños” 2000, dentro de las categorías “Libros Infantiles Originales” y “Los 3 Imprescindibles de la Biblioteca”.
Antonio Skármeta ha sido premiado no sólo por sus obras literarias, sino también por sus vínculos con el cine y la televisión, quién no recuerda El Cartero de Neruda, película basada en una de sus novelas y para la cual construyo el guión.
Es considerado por Manuel Peña (3) como un hito en la Literatura Inf. Chilena, ya que las temáticas de sus libros siempre han estando vinculadas a temas transgresores, de acercamiento a la realidad social del momento que atraviesan nuestros países.
Así conocí Antonio Skármeta antes de mi visita a Santiago y luego del discurso inaugural del CILELIJ 2010, me acerqué a él, su diálogo espontáneo evidencia que todo lo que escribe lo siente infinitamente, su mirada de la vida, sus utopías, su lenguaje exuberante y apasionado.
Sorprende gratamente el afecto que muestra al referirse al Perú, su comida y su gente. Escucharlo hablar con tanta admiración y cariño de José María Arguedas resultó conmovedor. Comparto con ustedes esta breve conversación con Antonio Skármeta: magnífico escritor, ser humano. |
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Ilustración de Alfonso Ruano |
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Entrevista |
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Santiago de Chile, febrero 2010
Antonio muchas veces te han preguntado sobre tus vínculos con la política, esto debido a las temáticas que abordas en tus libros incluso en tus libros para niños,
¿Crees posible la convivencia entre el escritor y el ciudadano?
Hay muchas zonas en la vida de una sociedad donde el arte de la escritura es inspirado por temas ciudadanos. Dudo de que la más recóndita intimidad de una persona no esté marcada - aunque jamás limitada- por lo que acontece en la vida pública.
Tus libros para niños tratan sobre temas no convencionales, La Composición, el primero de ellos, refiere a temas que tal vez muchos consideran vedado, incluso para los mismos adultos: dictadura, opresión, injusticia, temáticas muy cercanas a los sudamericanos.
Los niños son tan afectados por los dolores de los adultos como ellos mismos. Si sus padres son reprimidos, perseguidos encarcelados, es insensato mantener en torno a ellos la ficción de que todo está en orden. Los chicos desarrollan muy rápidamente un instinto de sobrevivencia a las situaciones difíciles. Afinan sus intuiciones, ajustan sus acciones a los territorios minados.
¿Crees necesario una literatura infantil que aborde los complejos temas sociales que a la mayoría de nuestros países les toca vivir?
Lo que se hace programáticamente en literatura desemboca en textos tendenciosos y rígidos. Si hay escritores sensibles a los problemas de individuos, niños o adultos, víctimas o agentes de complejos temas sociales y los expresa con arte, magnífico. Pero hay que partir desde la verdad individual de las personas, no plantearse un tema y después ilustrarlo con vidas individuales.
¿Cómo concibes la Literatura para niños?
Como una literatura que pueden leer con placer adultos y niños. No practico una literatura para niños. Escribo textos con personajes niños que pueden leer los niños. Pero no puerilizo el lenguaje para hacerlo más tierno y afectuoso.
¨La Composición¨ ha obtenido numerosos premios, entre ellos el UNESCO 2003 en pro de la Tolerancia, sin embargo es considerado un libro transgresor que lamentablemente en tu país: Chile, no se encuentra dentro de los planes lectores.
"La Composición" ha sido publicado en brasilero, inglés, francés, alemán, italiano, danés, coreano, vasco, bretón y se lee en las escuelas de todos estos territorios , aparte de las ediciones de Venezuela, España y Argentina . El cineasta venezolano Olegario Barrera hizo un buen y premiadísimo film sobre este texto.
Me encantaría que también se leyera en Chile. Qué lástima lo que me cuentas.
¿A qué crees que se deba esta situación?
A lo mejor tiene algo que ver con que la acción del cuento sucede en Chile y que lo que aquí se cuenta se basa en hechos reales ocurridos en la dictadura de Pinochet. Tal vez es menos conflictivo leer cuentos con sapitos, mariposas y princesas.
La última de tus publicaciones para niños, Galletas Chinas también aborda una problemática social ¿podrías comentarnos acerca de ella?
Este libro celebra la inteligencia de un niño capaz de desarrollar una fantasía que lo puede llegar a convertir a la larga en un gran empresario. El protagonista es mapuche, pueblo de gran tradición poética.
Me comentabas acerca de Los Ríos Profundos, uno de tus libros favoritos de nuestro querido escritor José María Arguedas.
¿Quién es Arguedas para ti?
Uno de los más grandes escritores latinoamericanos. Hizo una fusión perfecta de dos mundos: el español y el quechua, creando una belleza explosiva que no tiene igual en nuestras letras.
Tus obras: El Cartero de Neruda y El Baile de la Victoria, que se estrenará próximamente en nuestro país, han sido llevadas al cine, has elaborado los guiones, ¿cómo se ha dado ese proceso de la literatura al cine? ¿Estás satisfecho con las películas?
Feliz con ambas. Mis textos son sólo un pretexto para que la fantasía y el talento de los directores entren en acción. Soy un gran admirador de Michael Radford y Fernando Trueba. Al parecer los directores ven en mis ficciones cierta intensidad dramática que los inspira.
Notas:
- Sotelo, Roberto. Distinciones para el libro La Composición, de Antonio Skármeta. En Imaginaria, Revista Virtual de Lit. Inf. y Juv. www.imaginaria.com.ar.
- Comino, Sandra. La Composición de Skármeta, libros para niños. En Radar Libros. Domingo, 06 de agosto de 2006. www.letras.s5.com
(3) Peña, Manuel. En Historia de la Literatura Infantil y Juvenil en América Latina, pág.779. |
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Daniel Cassany, especialista de la lectura y la escritura
LA PALABRA DESAFIANTE |
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por Jorge Eslava |
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2009, último día de julio. Ha venido invitado
al X Congreso Latinoamericano de Lectura y Escritura y tan pronto
supe de su presencia corrí a buscarlo por las amplias instalaciones
de la Universidad Champagnat. Buen chasco me he llevado:
a quien he leído con admiración desde hace unos años, al teórico más
importante de la didáctica de la lengua, lo imaginaba un profesor
mayor y distante. Es por el contrario un hombre joven, de cabello y
barba al rape, anteojos de diseño y conversación chispeante. Lo noto
ensimismado ante cada pregunta y enseguida despliega un discurso
sapiente y renovador, impregnado de intereses marginales. La
conferencia que dará en una hora: “Prácticas literarias vernáculas
de adolescentes y jóvenes, del canon a la calle.” Terminamos la
entrevista y vuela al Aula Magna, sólo con su USB en el bolsillo. Es
la tercera ocasión que viene al Perú, siempre con una agenda
recargada de charlas que lo llevará esta vez a Trujillo y Piura. A
mi curiosidad sobre su secreto para mantener el buen talante —entre
tantos compromisos de viajes y encuentros pedagógicos—, me contesta
que practicaba yoga y que ahora nada con frecuencia hasta quedar
exhausto.
Muchos padres consideran que la lectura de sus
hijos concluye con el primer aprendizaje y dan por acabada su
responsabilidad, casi no se preocupan por el ejercicio posterior.
¿Es que tiene fin el aprendizaje de la lectura?
No y de algún modo la pregunta lo presupone. Mi
punto de vista es que todos somos parcialmente analfabetos, no hay
nadie que sepa leerlo todo. Leer no es solamente una actividad
funcional o lingüística sino que varía de un momento a otro, de un
lugar a otro. No tiene nada que ver leer un soneto o un artículo de
biología o una sentencia judicial o una columna de periódico o un
blog. Son actividades totalmente distintas, además la lectura es
dinámica y nunca se agota porque ofrece un campo inmenso…
Me he acordado de una declaración de George
Steiner: “No hemos sabido darles a los jóvenes el error de la
esperanza, la ilusión del sueño”. Creo que esta idea traduce el
derecho a la curiosidad, que es el motor de la lectura.
Así es. Vivimos en una comunidad letrada que está
construida por textos escritos, entonces es posible también odiar la
lectura y sin embargo tener que leer, y además continuar aprendiendo
a leer nuevas formas de lectura. Ahora en muchos lugares para
comprar un billete de autobús necesita leer una máquina que te
ofrece varios boletos y debes elegir y escribir con botones, cuando
antes tenías una persona con la que podías dialogar. También
interactuamos por escrito con los cajeros del banco, con las
máquinas expendedoras de bebidas, con los servicios de información
en el aeropuerto… pero sí, evidentemente, para la gente que le gusta
leer, también es cierto que está constantemente aprendiendo,
precisamente porque le gusta y le interesa aprender más. Por eso no
se acaba nunca.
Los eslóganes utilizados en la promoción de la
lectura aluden básicamente al placer. Se insiste tanto con esta idea
que profesores y profesoras terminan por creer que sólo debe
buscarse el gozo de la lectura. ¿Dónde queda el esfuerzo y la
constancia que exige leer?
Creo que la concepción que tenemos de la lectura
está excesivamente vinculada a la literatura y, por lo tanto, al
goce estético. Es cierto que la lectura genera estas emociones en
muchas personas y es bueno que la escuela intente fomentarlas, pero
no estoy tan seguro de que sea siempre una empresa factible, porque
las personas podemos elegir lo que nos gusta y es lícito preferir
otras formas de ocio. Además, la lectura sirve para muchas cosas. A
medida que avanza la sociedad cada vez es más importante leer, pues
todo funciona a partir de textos: leemos para buscar información
periodística, farmacológica o comercial, para hacer gestiones
administrativas, para aprender, para mantener el contacto con
nuestros amigos que viven en el extranjero, para organizar un viaje…
también utilizamos la escritura para elaborar intervenciones orales,
para planificar entrevistas o acciones. A partir de aquí, leer es
forzosamente un instrumento fundamental y el gozo es una variable
importante, pero no la única. Es inaceptable, por ejemplo, que
alguien diga: “Puesto que odio leer, no voy a aprender”, porque está
descartando muchas más cosas que el goce estético.
Borges admitía consultar diccionarios de
sinónimos, no para elegir palabras exquisitas sino las más
sencillas. En su libro La cocina de la escritura usted
recomienda el uso de palabras concretas y sencillas a contrapelo de
un imaginario social que reclama un lenguaje rebuscado.
Yo diría que estamos hablando de valores que
consideramos útiles e importantes en la escritura en la comunidad.
Aquí y hoy el lenguaje escrito tiene que ser claro y asequible; debe
poder escribirse cualquier cosa para que la entienda de manera fácil
todo lector que esté interesado o afectado por lo dicho. Que se crea
que un escrito ampuloso o barroco es mejor que uno sencillo y claro,
es algo culturalmente construido, elaborado a lo largo de la
historia de la comunidad; es muy probable una herencia de una
organización social autoritaria, que no favorece la expresión de
todos los ciudadanos y que se interesa más por ocultar que por
mostrar. Por suerte, estamos en un momento de cambio y esos valores
están evolucionando hacia concepciones más democráticas y
transparentes. Yo creo que Perú ha heredado muchas cosas de España
—lamentablemente no siempre las mejores— y una puede ser esta idea
de que un texto difícil y complejo es mejor que uno sencillo.
Ese mismo libro ofrece distintos modelos de
escritor: espontáneo, programado, maniático corrector, distendido,
gran lector, obsesivo… ¿cómo se calificaría usted?
Soy muy metódico como escritor, muy trabajador y
doy mucho valor a la creatividad y al humor. Estas son líneas que
hay que potenciar en un escritor. Quizá vengo de una tradición más
seria y estoy evolucionando hacia una línea más humanística y
sarcástica. Por otra parte, me siento mucho más científico que
literato, aceptando que todos llevamos dentro algo de ambos. No me
gusta mostrar mi ego ni hablar de mi vida privada; lo que me
interesa son los hechos empíricos y los argumentos que fundamentan
las opiniones.
En su libro Reparar la escritura, más
que tachar y desaprobar las composiciones de los alumnos, usted
sugiere el diálogo en el aula sobre el significado de cada texto.
¿Cuáles son los beneficios de dicho procedimiento?
En primer lugar: explicarle a alguien una cosa
que está mal es muy complicado si tienes que hacerlo por escrito;
escribir explicando los errores que tiene un texto, supondría hacer
otro texto más extenso que el que estás corrigiendo. En segundo
lugar: los errores son muy discutibles. Es fácil señalar la falta de
una tilde o una palabra equivocada, pero es bastante complicado
indicar un error de puntuación o una idea confusa, incoherente,
inadecuada. Dialogar con los aprendices es una bonita idea para
entender que reparar o mejorar un texto no es sólo enmendar un
error, sino que es cuestión de intercambiar voces respecto a cómo
produce un significado el mismo texto a distintas personas. Es
también abrir una puerta para constatar las limitaciones y las
ambigüedades que tiene el lenguaje escrito.
Algo que me gustó muchísimo es su
recomendación de no efectuar correcciones exhaustivas de los textos
que terminen por desalentar al estudiante. La corrección debe
entenderse como un proceso gradual…
Hay un cantante catalán muy interesante llamado
Jaume Sisa, que decía que vivimos en el país de las faltas de
ortografía. Y sigue siendo cierto. Tú realmente puedes decir una
barbaridad absoluta o escribir un texto totalmente incoherente, un
párrafo que no tiene ni pies ni cabeza y nadie se fija. ¡Pero
cuidado con la ortografía! También está la idea psicológica
conductista, que si dejas al alumno con una falta errónea, el alumno
ya no podrá enmendarla nunca más porque se va a acostumbrar a ella.
Eso no tiene ningún sentido, creo que lo más sensato es corregir
solo lo que el alumno pueda aprender. No hay razón de corregir un
texto de un alumno como si fuera un original de editorial para
publicar.
En su “Decálogo didáctico de la enseñanza de
la composición” usted propone un trabajo de taller, con mucho
diálogo y cooperación entre maestro y alumnos. ¿Cómo conseguirlo en
aulas numerosas y con postulados pedagógicos que buscan resultados
inmediatos?
Muy difícil. Los americanos, que son muy amigos
de las estadísticas y las cifras, consideran que una persona
calificada para ser un buen profesor de redacción en un curso no
debería tener más de quince alumnos. Sólo de este modo vas a poder
hablar con ellos y corregir los textos que estén haciendo. Si
nosotros tenemos cuarenta alumnos en clase y una hora o dos, es muy
complicado, pero hay algunas recomendaciones: dos alumnos pueden
escribir por pareja, no es perfecto pero escribir por parejas un
solo texto es algo que se considera muy positivo, porque al tener
que escribir con otra persona tienes que enunciar con el otro lo que
quieres decir, entonces tienes que verbalizarlo, eso es positivo,
eso también es escribir. Y luego aprendes también de ver cómo el
otro lo hace.
¿Usted cree que es posible conocer a los
alumnos y sus secretos a través de la escritura? ¿No cree que sea
mejor plantear las tareas de composición como un trabajo personal,
ilusoriamente fuera del curso y del registro de notas?
Buena pregunta, ¡no lo había pensado! Puedo decir
cosas ambivalentes o paradójicas: por un lado yo creo que ser
escritor inevitablemente requiere construir una identidad de
escritor. Incluso tomando la palabra escritor como redactor, como
redactor de informes o como periodista; incluso como periodista de
notas de prensa sin firma personal. Tú tienes que construir de algún
modo una identidad, tienes que visualizarte a ti mismo como el autor
de esos textos y las personas que leen tienen también que saber que
ahí hay alguien, independientemente que lo sepan de ti. Entonces
hablar de cuestiones personales en la escritura —me refiero a cómo
te sientes, si estás contento de ese texto, si te gusta— es aprender
a decir: “lo he escrito, te lo he presentado, no tiene mala nota
pero me parece espantoso” o decir: “he sufrido un horror o me lo he
pasado bien”, es tomar conciencia de estas cosas y eso me parece
relevante.
Pero como profesor, desde una perspectiva más
didáctica, más pedagógica...
Pues tampoco me imagino psicoanalizando a los
estudiantes a partir de la escritura que han hecho y profundizando a
partir de allí, cuando sabes que existe una tradición psicológica y
terapéutica que utiliza la escritura como un instrumento. Porque la
escritura es un instrumento sistémico que genera aprendizaje; sólo
tener a alguien que te hace preguntas ya te permite elaborar un
pensamiento, decir cosas que nunca antes habías dicho, entonces
estás aprendiendo. A partir de aquí es que podemos utilizar la
escritura para explorar nuestra identidad, para explorar la
identidad de nuestros lectores e incluso para (re)construir esas
identidades; pues sí, la escritura es el espejo del alma. Pero te
imaginas tener que profundizar en veinte almas... ¡me parece
terrible!
Un cuello de botella de todo programa de
lectura es la evaluación. A veces porque los profesores no leen el
libro que evalúan y otras porque proponen cuestionarios con
preguntas previsibles o inútiles. En su Taller de textos
usted plantea ejercicios en el aula mucho más eficaces…
Yo creo que la clave aquí es entender qué
significa evaluar y qué significa evaluar la lectura. Mucha gente,
cuando pronuncias la palabra evaluar, piensa inmediatamente en una
cifra fría, matemática… hay que entender evaluar como intercambiar
puntos de vista, como comprobar si realmente entendiste del mismo
modo un texto. Estoy pensando en una evaluación más cualitativa, más
verbal y menos numérica, más formativa y dialogada, más procesal y
no final. Estoy pensando en pedirle a los lectores que piensen lo
que puedan encontrar en un texto que van a leer, que intercambien
sus sensaciones, que hagan un diario de lectura, que compartan sus
“apropiaciones” de un escrito, que caminen cooperativamente hacia un
“interpretación social”.
Suena bien hacer “un diario de lectura”.
¿Significa llevar un registro de sus títulos leídos y sus
impresiones? ¿Lo has experimentado en clase?
Consiste en escribir las impresiones que te
provoca la lectura de un libro, alternando la lectura de un apartado
o capítulo, con la escritura de esas sensaciones, la lectura del
capítulo siguiente, con otro fragmento de diario. Se puede encabezar
cada fragmento del diario con la fecha y la idea es que el lector
escriba las sensaciones que le provoca una lectura, desde las
expectativas iniciales, la portada, el resumen, el anuncio hecho en
clase de que se va a leer un libro, su búsqueda en la biblioteca o
su adquisición en la librería, hasta las sensaciones que provocan
los hechos narrados, los recuerdos que provocan en el lector los
personajes, las emociones que se suscitan en cada momento: sonrisa,
tristeza, alegría, aburrimiento...
Esos diarios los pueden compartir también los
lectores-alumnos y de esta manera unos se enriquecen con los diarios
escritos por otros. Y sí es un ejercicio habitual en mis clases con
los libros que leemos. Suelen escribirse buenos diarios cuando
leemos literatura de ficción o ensayo muy abierto; en cambio, es más
difícil cuando leemos libros sesudos de lingüística o de
información, porque a los lectores les resulta más difícil
personalizar la lectura y apropiarse de sus ideas y palabras.
El año 82 Vargas Llosa cubrió el Mundial de
Fútbol en España y escribió buenas crónicas. En una de ellas sugiere
a los profesores leer los suplementos deportivos en la escuela, los
lunes, con los resultados recientes. ¿Cuáles son las múltiples
lecturas que no se exploran en la escuela?
Muchas. La escuela hace una selección muy
estricta de lo que es legítimo y deja fuera una infinidad de cosas.
En la clase no se lee nada de lo que los chicos escriben en sus
casas, no se lee nada del mundo judicial, se lee muy poco de lo que
es estrictamente ciencia para científicos o para la divulgación
popular. Se leen libros de textos, algo de periodismo y literatura,
nada más; ese sería mi diagnóstico. Entonces el chico se va quedando
inevitablemente con la idea de que leer es una cosa muy restringida.
Las crónicas de fútbol son muy interesantes por
distintos motivos. Es un buen ejemplo de texto que la escuela
rechaza por intolerante y por falto de calidad, cuando en realidad
suele ser muy creativo; es como la publicidad. Un partido de fútbol
es muy previsible y muy limitado, entonces, ¿cómo vendes eso a
alguien que además ha visto el partido? Sin embargo todos van y
compran el Sport y el Marca y las revistas deportivas
porque tienen muchas fotografías, los titulares suelen ser muy
creativos, con metáforas, comparaciones, juegos de palabras y las
crónicas son absolutamente subjetivas, y la gente las compra para
identificarse con ellas y crear y recrear opinión: eso acaba siendo
incluso más relevante que el acceso a la información nueva, que es
escasa.
Cuéntenos algún ejercicio de lectura crítica
que usted propone...
Digamos, después de un clásico Barça - Madrid
leer una crónica de As o Marca (periódicos del Real
Madrid) y de Sport o El Mundo Deportivo (rotativos del
Barça), para que los chicos precisamente aprendan cómo se construye
la manipulación. Ellos han visto el partido, leen una crónica, leen
otra —incluso si a algunos no les interesa nada el fútbol—, y a
partir de aquí pueden ver cómo cada periodista “construye" un
discurso particular, ideológico, con sus palabras y sus textos,
dirigido a un tipo de lectores, de unos colores determinados, que no
tiene nada que ver con el discurso del medio de comunicación
opuesto. Es un buen ejercicio para descubrir “el mercado de los
textos”; es muy instructivo. Es más difícil hacerlo con la política,
tiene más problemas, por la necesidad de disponer de muchos
conocimientos previos, por la lejanía del tema para muchos chicos (e
incluso adultos). El fútbol u otro deporte es mucho más limpio o
menos trascendente que la política para enseñar lectura crítica:
¿cómo utilizamos los textos para convencer al otro?, ¿cómo funcionan
determinados mecanismos de identificación, de pertenencia a un club
o a unos colores?, etc.
Hay otros espectáculos gozosos para los chicos
como el cine o la moda, ¿por qué no incorporar en las lecturas de
aula comentarios de películas o comentarios de moda, que son tan
cercanos a su mundo?
Yo creo que una de las cosas en las que tiene que
avanzar la escuela es en ampliar el tipo de lecturas. Luego, una
idea que me parece fundamental es la de no presentar textos
aislados. En la realidad los textos siempre están conectados. Hay
paratextos, hay ecos bajtinianos: los textos se citan unos a otros,
reaprovechan palabras e ideas de textos previos, se copian y repiten
de manera continuada. Podemos decirlo de muchos modos y podemos
poner el acento en muchas cosas, pero cuando tú lees la editorial de
un periódico, una noticia o una novela, mentalmente tú estás
conectando esos textos con una representación que viste en el teatro
de esa novela, con una crítica, con una conversación que tuviste. En
la vida real leer un documento es establecer rápidamente las
interconexiones. En cambio en la escuela se presenta muchas veces un
texto aislado, sin conexión alguna con otros discursos, y se dice:
“Esto es la guerra” y dejas al niño desconcertado Lo importante es
mostrarle cómo ese texto está conectado, enraizado con muchos otros
textos en la comunidad. Cómo uno replica a otro, cómo está tomando
las ideas y está callando otras, cómo funciona todo el entramado.
¿Usted cree que la escritura es un
procedimiento para mejorar la lectura?
Claro. Escribir es más difícil que leer y no
estoy diciendo que leer sea fácil. Escribir incluye leer: el autor
es el primer lector de su escrito. No puede escribir bien si no se
lee bien lo que se escribe. Para tomar las ideas del otro y
apoderarte de ellas, es preciso entender esas ideas del otro,
entenderlas también del modo que te conviene a ti, y saber
reutilizarlas en tus escritos; y sólo es posible con una buena
lectura.
¿Y escribir exigiría, además, la operación
inversa de la lectura: no descubrir las relaciones del tejido sino
generarlas y articularlas?
De algún modo leer y escribir no son tan
diferentes. Si prescindes del hecho de que en la lectura ya está el
texto escrito y que en la escritura debes rellenar un papel o una
pantalla, en ambos casos hay que “construir” un significado en tu
mente, hay que elaborar unas ideas a partir de unas palabras, para
crear un entramado de conceptos, hechos o sensaciones que sean
relevantes para los lectores-autores.
En su libro Tras las líneas usted pone
en su real medida los beneficios y perjuicios de leer en la
pantalla. ¿Cuál puede ser la amenaza si no enfrentamos este fenómeno
actual sin formación crítica?
Leer internet es infinitamente más difícil que
leer en papel. Tampoco estoy diciendo que sea fácil leer en papel.
Pero el internet está lleno de basura, nunca antes habíamos tenido
tanta basura escrita a nuestro alrededor. Con internet cambia
radicalmente la forma de leer. Yo nací en Vic, en el interior de
Cataluña, y cuando yo tenía veinte años, podía leer cosas escritas
por personas del régimen franquista, escritas en español, por
hombres blancos, católicos, adultos. Había una censura, un control
muy estricto de lo que se producía e interpretar aquellos textos era
relativamente sencillo, porque era un mundo muy restringido y además
todos pertenecían de algún modo a mi comunidad. En cambio ahora nos
encontramos en un mundo absolutamente abierto y expansivo. Puedes
leer cualquier tipo de texto escrito por cualquier persona de este
planeta, en cualquier época, hombre o mujer, adulto y joven, de
cualquier etnia, religión, ideología, etc. y además en español, que
es una lengua franca y muy diseminada. Leer e interpretar estos
textos resulta mucho más difícil.
¿Cómo discriminar en ese mar de información?
¿Estamos condenados a naufragar?
En internet no hay controles de calidad, lo cual
es fantástico porque significa que cualquiera puede decir lo que
piensa, pero, por otro lado, es terrible, porque significa que
tenemos una gran cantidad de basura a nuestro alrededor, entendiendo
por basura a muchos textos que exageran, ocultan, mienten, engañan,
manipulan, etc. Lo importante es posicionarte de una forma
totalmente distinta. No puedes leer en internet como si estuvieras
leyendo en una biblioteca, pensando ingenuamente que todo lo que hay
allí es cierto. No, ya se acabó la época en la que los textos decían
verdades. Ahora los textos también son falsos, exagerados,
ocultadores, manipuladores, porque ha cambiado totalmente la
naturaleza de la escritura. Estamos haciendo una cosa que seguimos
denominando “leer” y “lectura”, pero que tiene unas características
totalmente distintas. Por todo ello, debemos acomodarnos a estos
nuevos desafíos de la lectura, debemos aprender a leer estas formas
de textos, de autores diferentes, que vienen de otros lugares; en
fin, debemos continuar ese camino inagotable, sin meta final.
DESPIECE
DECÁLOGO DIDÁCTICO DE
LA ENSEÑANZA DE
LA COMPOSICIÓN
Daniel Cassany (Universitat Pompeu Fabra)
1. El aprendiz escribe en clase.
2. El aprendiz escribe cooperativamente: colabora con otros.
3. El aprendiz habla de lo que escribe con compañeros y docentes.
4. El aprendiz lee lo que escribe, con objetivos y procedimientos
diversos.
5. El aprendiz toma responsabilidades discursivas sobre su
escrito: se autorregula.
6. El aprendiz usa materiales y recursos contemporáneos.
7. El docente escribe en el aula: en público, ante la clase, con
el aprendiz…
8. El docente actúa como lector, colaborador, asesor, no como
árbitro, juez o jefe.
9. Queda prohibido tirar o destruir productos intermedios.
10. Escribimos sobre todos los temas para hacer y conseguir cosas
que nos interesen.
LEYENDAS
La cocina de la escritura. Barcelona: Editorial Anagrama,
1993.
Reparar la escritura. Didáctica de la corrección de lo escrito.
Barcelona: Editorial Graó, 1993.
Tras las líneas. Sobre la lectura contemporánea.
Barcelona: Editorial Anagrama, 2006.
Taller de textos. Leer, escribir y comentar en el aula.
Barcelona: Editorial Paidós, 2006.
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UN GATO BUENO: ENTREVISTA A ENRIQUE LARA |
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por Selene Tinco |
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Durante tres días de conferencias, charlas y talleres en el 1er Encuentro de editores de Libros para niños y jóvenes, en Bogotá, Colombia, conocí a Enrique Lara, sus aportes precisos, el evidente manejo del tema y lo relevante de sus comentarios me acercó a él, la mirada intima acerca de los libros álbum y en especial de la literatura infantil transgresora ilustraron aún más el taller de Edición del Libro Álbum de Mónica Berga.
Enrique, autor, ilustrador y editor colombiano de literatura infantil, diseñador gráfico egresado de la Universidad Nacional de Colombia. En el 2005 fundó la editorial independiente GatoMalo, en la cual publicó sus tres primeros libros: ‘Hojas’, ‘Circo de pulgas’ y ‘Estúpido’.
Algunos premios y distinciones que ha recibido son:
- 2003 ACCU Calendar Palette of Rainbow Colours
(Marzo – abril).
- Finalista IBBY – DILL Concours of Illustrations 2002 Brasil
(con Luis Fernando García)
- Su libro Me gustan las vacas, se encuentra en la lista de honor del Ibby 2008.
Actualmente trabaja como profesor universitario e ilustrador independiente.
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Sus libros publicados son:
- Mi casa
- Me gustan las vacas
- Hojas
- Circo de pulgas
- Estúpido
- Bzzzzzzz |
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Entrevista |
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Sabemos que la infancia deja huellas indelebles en nosotros, cuéntanos de ella, de tus primeros encuentros con el dibujo y la forma, de qué manera se fueron impregnando en ti ?
Mis primeros encuentros con la forma con las imágenes fueron con varios libros infantiles de diferentes estilos gráficos; los recuerdo vívidamente y aún los conservo porque antes de saber leer y luego de haber aprendido, no los comprendía porque son libros en alemán, de manera que para mí la imagen significaba todo en ese momento y así me acerqué a ellos. En mi infancia hubo períodos muy diferentes; fui niño en un mundo incomprensible (para mí) de persecución política y diferentes huidas y cambios de domicilio; de miedos y preocupaciones. No fue agradable y tuve libros y juguetes intermitentemente y muy pocos. La lectura no estuvo presente en muchos momentos, pero adoraba las imágenes y éstas eran mi refugio; me entristecía no poder entrar a esos mundos que se veían tan atractivos e interesantes, llenos de cosas asombrosas.
¿A quiénes guardas como referentes, como impulsores de este acercamiento?
Evidentemente los libros de mi lejana infancia, entre los cuales estaban los libros alemanes cuyos textos no comprendía. También están los “Cuentos pintados“de Rafael Pombo en una edición popular muy bella; una versión para niños de “Don Quijote de la Mancha”, el “Libro gordo de Petete” y poco a poco todas las lecturas y autores que fueron formando mi criterio de lector, independientemente de que fueran infantiles o para adultos. Las series animadas de televisión y programas educativos como “Buscando Amigos”, colombiano, o “El tesoro del saber” de México, y multitud de pequeñas cosas que han venido nutriendo mi vida.
¿En qué momento decides iniciarte en la ilustración de libros para niños?
Al terminar la universidad ya había iniciado el proyecto GatoMalo; hice el nombre y la imagen del gato desde esa época. Además, aproximadamente a mitad de mis estudios de diseño gráfico empecé a escribir unas historias que algunas personas sugirieron que eran para niños. Una amiga mía me pidió el favor de ayudarle con la dirección artística de su proyecto de grado que era un libro infantil, todo eso me fue guiando poco a poco. Entonces, junto a Luis Fernando García, empezamos a hacer los bocetos del libro “Me gustan las vacas” y de otros más que aún no se han publicado. Luego, por primera vez encargué las ilustraciones del libro “Estúpido” a Daniel Padilla, y ahí empezó todo. Una vez me gradué, empecé a buscar trabajo y encontré algunas opciones en la ilustración, hice bastantes imágenes para libros de texto, pero me aburrían y no me gustaban mucho las condiciones, de manera que seguí buscando y mientras tanto trabajaba paralelamente en las ilustraciones para el proyecto de los libros de GatoMalo. Sin embargo, la vocación, la necesidad y muchos otros motivos, me obligaron a buscar un trabajo estable, después de varios años de trabajo en ilustración independiente. El proyecto se estancó durante bastante tiempo, y al cabo de casi diez años, volví a él, ya en serio, con las ilustraciones que hizo Daniel, para “Estúpido”, y con las ilustraciones de dos nuevos libros “Circo de pulgas” y “Hojas” que Luis Fernando y yo habíamos elaborado tiempo atrás.
¿Qué elementos te resultan indispensables en la creación de imágenes de libros infantiles?
En mi trabajo, trato de que haya claridad y secuencia, y que los temas sean historias sencillas pero que tengan profundidad; que necesiten una nueva mirada, y otra, y tal vez otra más con una óptica diferente. Siempre he pensado que al hacer un trabajo, al escribir una historia, al hacer una imagen, dejamos parte de lo que somos, de nosotros mismos, de nuestra experiencia y creencias, así que trato de hacer un trabajo honesto, no para complacer directrices o satisfacer necesidades comerciales sino para entregar algo que considero de valor. Además de eso, trato de unirlo a la experimentación constante en la gráfica y al diseño en general.
¿Podrías comentarnos sobre Hojas? Libro cuyas ilustraciones ha logrado un reconocimiento especial por su singular belleza.
Hojas fue un trabajo muy duro, es difícil pensar en él con objetividad. Todo empezó cuando una bibliotecaria me dijo que había un concurso en el Japón por si me interesaba participar; yo sabía de qué me estaba hablando y dije que sí. Me entregó las bases del concurso y me fui. No estaba pensando en eso, pero en el bus para mi casa surgió la idea, el primer boceto; que es sorprendentemente fiel al resultado final en su estructura. Originalmente pensé esa historia como un libro sin palabras, donde el transcurrir del tiempo y las pequeñas “grandes” historias adquirieran el significado que pierden a diario con el transcurrir de la rutina. Esta historia surgió desde la imagen, desde los bocetos que hice en aquel bus; por eso me extiendo tanto al hablar sobre ella. Llegué a la casa e hice versiones más claras de las imágenes. Luego llamé a Luis Fernando y le mostré el proyecto; le comenté el tiempo que teníamos y nos dimos cuenta de que iba a ser un trabajo muy duro, gastamos más de un mes, en agotadoras jornadas de hasta 14 horas; fue un trabajo muy complejo por la cantidad de mezclas de color y el volumen de trabajo en general que representaba hacer miles de bolitas de plastilina de muchos colores para lograr los fondos. Trabajamos días y noches completos hasta que logramos algo muy aproximado al resultado final de las imágenes. Las enviamos al concurso y nos ganamos una medalla, pero el agotamiento físico y mental fueron tan grandes, y la tensión entre los dos fue tan fuerte, que tuvimos que dejar de hablar durante casi seis meses para descansar un poco de todo aquello. En el concurso nos pidieron un texto, improvisamos uno, porque no comprendieron que se trataba de un libro sin palabras. Finalmente, con el tiempo, fui reorganizando las imágenes y escribiendo nuevos textos hasta que finalmente di con el texto que creí conveniente. Casi al mismo tiempo, la editorial india Katha, nos contactó para publicar el libro y aprovechamos la oportunidad. Sin embargo, hubo cosas que no me dejaron completamente satisfecho, así que sometí la totalidad del libro a una revisión cuidadosa e hice varios cambios, como elaborar nuevas imágenes para la versión final. Hojas fue cambiando con el tiempo, aproximadamente en cuatro o cinco años, hice unas seis versiones diferentes del libro, variando el orden, añadiendo o quitando imágenes antes de publicarlas finalmente en GatoMalo. Es un libro que ha madurado con el tiempo y con del que me siento muy satisfecho.

En lo referente a las técnicas: ¿Cuáles usas con mayor frecuencia y consideras han definido tu trabajo como ilustrador?
Trato de variar, de ser versátil en el empleo de técnicas de expresión, intento también no restringirme a una técnica o estilo específico, de manera que no creo que una técnica pueda definir el trabajo de un ilustrador a menos que este tenga un estilo característico como el de Quentin Blake, Satoshi Kitamura o Eric Carle, por ejemplo, quienes son genios absolutos en su trabajo y han desarrollado y llevado a la perfección sus propios estilos. Personalmente, siempre he tratado de trabajar en diferentes técnicas para experimentar y divertirme; me aburro al repetir una técnica y cuando lo hago trato de variar algunas cosas de la misma. Esta alternativa me permite hallar diferentes opciones y posibilidades de expresión dentro de una misma técnica. El modelado de plastilina ha estado presente en varios proyectos. Es una técnica que Luis Fernando maneja con maestría, y en la cual me divierto mucho. Obviamente hay preferencias y características propias del trabajo de un ilustrador en la concepción de cada imagen, pero trato de alejarme un poco de un “estilo” o técnica específica que defina mi trabajo. Pienso que lo que define a un ilustrador es el mensaje que comunica y no la forma en que lo hace.
Al momento ilustrar vinculas otros lenguajes, no sólo el plástico, ¿Cómo definirías la relación entre el cine y la ilustración?
Los ilustradores nos comunicamos con imágenes, y todo lo que hemos visto escuchado y leído, nutre nuestra memoria y nuestra cultura; todo está relacionado. La imagen en movimiento y la imagen fija han venido retroalimentándose desde siempre. El lenguaje foto y cinematográfico le ha aportado a la ilustración puntos de vista y de expresión que han redundado en la calidad de esta misma; hay libros ilustrados con fotografía, hay libros que han inspirado películas, etc. Para citar unos ejemplos, Anthony Browne y su “King Kong”; los libros de Chris Van Allsburg llevados a la pantalla grande, y en general la mayor parte de los ilustradores deben una gran cuota de su trabajo a las diferentes artes.
Has ido explorando nuevas facetas: escritor, editor ¿Podrías comentarnos de GatoMalo?
GatoMalo es un sueño que se ha hecho realidad. Desde hace quince o más años he deseado hacer libros. Hablé y planeé mucho este proyecto hasta que una serie de sucesos que me afectaron mucho en 2004 hizo que tomara la decisión de crear formalmente la editorial. Ha sido una aventura desde el principio. Para un diseñador gráfico, llegar repentinamente a declarar y pagar impuestos, a llevar contabilidad y todas esas responsabilidades, llega a ser abrumador. Pero al mismo tiempo he visto la recompensa; los niños que ven los libros y que se enamoran de los personajes, que viven con ellos y entran en aquellos mundos que yo dibujé, es algo mágico. Al mismo tiempo, el reconocimiento que los libros han recibido es un estímulo para seguir, para no detenerme. No obstante, a veces la realidad es bastante dura y llega con fuerza, como este año en que no pude hacer un libro; eso es frustrante pero también da la oportunidad para pensar un poco las cosas, para mirar nuevamente proyectos estancados o empezar otros. Es un poco triste el no tener la capacidad económica ni operativa para hacer varios buenos libros al año y por eso tampoco he podido publicar el trabajo de grandes ilustradores colombianos, que era mi intención desde el principio.

Tu libro: Me gustan las vacas, se encuentra en la lista de honor de IBBY 2008,¿Qué significado tiene para ti en particular esta historia?
Es una historia de liberación; de libertad; del derecho a la fantasía y a la imaginación. El niño protagonista ama las vacas y tiene una compañera, la vaca Florinda Margarita, que pade ce de acrofobia; este miedo a las alturas no le impide volar, a pesar de que siempre está asustada y sólo se siente segura y tranquila con sus cuatro patas sobre el suelo. El niño no comprende a la gente que lo rodea y se pregunta por qué no entienden que las vacas pueden volar; para él es una realidad todo lo que ve e imagina.
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Las imágenes presentan varios puntos de vista; una panorámica de fondo donde se muestran diferentes aspectos de lo que ocurre; un recuadro con una imagen muy detallada y planos más cerrados que presentan elementos y detalles particulares. Y los personajes, fuera del recuadro, interactuando con el mismo y con el fondo. En especial, aparece Florinda Margarita (la vaca acrofóbica) en el aire, mirando el suelo con pánico.
Al principio, Luis Fernando y yo hicimos bocetos de la historia, luego de haber hablado de lo que nos interesaba ver de ella, pero sin tener el texto definido. Luego de unos primeros bocetos terminé escribiendo la historia y haciendo los esbozos finales, que fueron los mismos empleados para hacer las ilustraciones casi once años después. Me gustan las vacas también representa para mí un reto personal, porque fue el primer libro que tuve que editar sin ayuda.
En ese momento, Luis Fernando había tenido que abandonar la editorial para dedicarse a su familia y a su trabajo, y yo tenía que demostrarme que podía hacer el libro y llevar la editorial sin ayuda. El que un libro de GatoMalo se encuentre en la lista de honor de la IBBY o sea un White Raven como el “Circo de pulgas”, representa más de lo que puedo expresar con palabras; significa mucho para mí porque me confirma que estoy haciendo las cosas bien y me da ánimos para continuar y sortear los problemas con un poco más de confianza.
Tus textos muy sutilmente refieren a temas vinculados a la aceptación, el amor, las pequeñas cosas…las cuales han sido tratadas con infinita sencillez, gracia y ternura... ¿En este sentido en relación a la escritura y la imagen qué papel juega la fantasía en la vida de un niño?
Creo que la fantasía es todo para un niño. Un niño aprende mediante el juego; aprende observando e imaginando, fantaseando, completando, creando y recreando, al leer y al ver. La fantasía es el mundo perfecto, es el refugio en donde los niños viven; es a donde me gustaría volver cada vez que se me olvida ver un atardecer o mirar las flores y observar las aves y las nubes. Un niño pasa sus días jugando y siendo libre, creo que la fantasía desempeña un papel fundamental en el momento de la lectura de textos e imágenes, puesto que éstas estimulan esa imaginación y plantean nuevas formas y retos para relacionarse con el mundo.
En “Hojas”, hay un momento de introspección, un instante de reflexión sobre todos los grandes pequeños sucesos de cada día y cómo pasan inadvertidos en la mayoría de los casos. Es un respiro que se toma el narrador para observar lo que le rodea, apreciando momentos en los que el ciclo de la vida se hace patente. “Bzzzzzzz...!” es una loca carrera de moscas para llegar a la cola de Florinda Margarita, la vaca de “Me gustan las vacas”, en un recorrido que involucra a varios personajes de los libros GatoMalunos. En el caso de “Circo de pulgas”, deseaba mostrar el derecho al buen trato. El perro maltratado se libera, tiene problemas y lucha contra las dificultades logrando vencerlas, recuperándose y renovándose por completo. No regresa al lugar donde fue maltatado.
En el caso de “Mi casa”, deseaba representar una pequeña historia de amor, de responsabilidad, de trabajo, con una visión actual de la pareja; donde se respetan espacios, donde hay compromiso y responsabilidades, pero al mismo tiempo hay espacios comunes. Creo que en todos los libros quiero mostrar pequeñas historias que tienen cosas especiales, detalles casi imperceptibles como las aves que forman un hogar y se reproducen en “Mi casa”, mientras suceden tantas cosas alrededor. Cuando un niño habla de esas aves y empieza a concluir y a imaginar lo que sucede luego y hace relaciones y demás con sus propias experiencias, siento que he estimulado un poco esa imaginación.
El título de uno de tus libros puede resultar chocante para algunos: Estúpido, ¿Consideras que aún existen demasiados prejuicios respecto a los libros para niños, respecto a lo que les pueda o deba gustar a los niños?
Existen casi todos los prejuicios, en especial en los colegios. Además de la creciente moda de emplear eufemismos para no ofender sensibilidades; por su puesto deben hacerse las cosas con tacto, pero qué cosa maravillosa es transgredir mediante el buen humor, por medio de diferentes cosas, a través del humor, y en esto los niños son quienes más necesitan que de cuando en cuando los padres, los maestros y los adultos en general, dejen de ser tan estrictos y serios y jueguen a disfrazarse; a ir en contra de lo establecido; a permitirse una nueva sonrisa... A propósito de Estúpido, varias personas hicieron malos augurios sobre el libro, pero es curioso que a la fecha, es uno de los mejores vendidos; podría decirse que es casi el primer Best Seller GatoMaluno. A la gente le gusta; los niños se divierten con la historia y con los bellos personajes que dibujó Daniel Padilla. Hace más de quince años escribí el texto, creo que el libro está en contra de los prejuicios y es una muestra del carácter abierto e incluyente de un perro que todos debíamos imitar. Habla de amistad, de aceptación; tal vez por eso guste tanto. Es el mismo caso del nombre de la editorial; mucha gente ha criticado el GatoMalo, pero los niños lo prefieren a un “gato bueno”; les interesa más porque es un personaje más complejo, más profundo, se preguntan “¿por qué es malo ese gato?”.

Enrique ¿Cómo definirías tus libros en relación al concepto libro álbum, libro ilustrado, libro de imagen?
Me sorprendió muchísimo, cuando me pidieron autorizar la publicación de unas cuántas imágenes de “Hojas” en el libro “Leer y mirar el libro álbum: ¿un género en construcción?”, de Fanuel Hanán Díaz. En ese momento supe que “Hojas” es un libro álbum. La verdad, los expertos hacen mejor esa clase de categorizaciones. El libro álbum, como dice Fanuel está en construcción y no soy yo quien deba decir si mis libros son o no libros álbum; me gustaría que lo fueran, aunque todavía hay mucho por estudiar, definir y redefinir sobre este género. Libro visual es un término que ha empezado a agrupar los libros de imágenes sin texto, “Bzzzzzzz...!” y “Mi casa” corresponderían a ese grupo. No sé si los otros son o no libros álbum, pero creo que para un niño, el que un libro sea o no un libro álbum, es completamente irrelevante puesto que lo recibe desde una perspectiva nueva, fresca, sin prejuicios.
En la ilustración de libros infantiles se han producido grandes cambios: hoy no basta reproducir gráficamente distintas escenas de una historia ¿crees que este cambio se deba al proceso de evolución del arte en sí ,a la concepción del ilustrador como artista, como creador?
Creo que es un camino que se ha venido recorriendo durante muchísimos años; incluso desde antes de que Comenius hiciera el “Orbis Pictus”. No es algo que haya surgido gratuitamente sino que es el producto de esa evolución de nuestra disciplina, de las formas de comunicación y de la intertextualidad a la que recurrimos para hacer imágenes. Antes, ahora y siempre, habrá ilustradores que hacen imágenes que reproducen literalmente un texto, lo cual me parece válido, porque en algunos casos es necesario. Pero, al mismo tiempo siempre ha habido creadores de imágenes que han sido revolucionarios en su tiempo. Sumado esto a la variedad y riqueza que hay hoy en día, nos encontramos en medio de un momento maravilloso de expresión y comunicación visual.
Creo que lo más importante es que se asuma al ilustrador como un autor. Durante mucho tiempo la ilustración se consideraba como un elemento decorativo, subordinado al texto, completamente dependiente y sin otro significado que el de ser una representación literal del texto, lo que no dejaba mucho espacio a la imaginación de ilustradores ni los dejaba comunicar sus propias ideas sobre el mismo tema. Desde hace unos años, se respeta más al ilustrador como un autor con criterio y talento para comunicar y aportar dentro del proceso.
¿Consideras que la ilustración debe tener un carácter narrativo? ¿Por qué?
Toda imagen comunica, y toda imagen es leída así como un texto escrito se lee. Considero que la imagen debe contar algo, y dependiendo del texto que vaya acompañada, de los criterios editoriales y del compromiso del grupo de trabajo, esa clase de características se irán definiendo. Personalmente me gustan las narraciones gráficas, el contar una historia mediante una secuencia; puedo apreciar las imágenes que reflejan literalmente un texto o parte de este, aunque no me parece que aporten gran cosa puesto que se trata de dos lenguajes diferentes que pueden complementarse, enriquecerse, que algunas veces pueden incluso chocar y creo que el juego que se establece entre los dos lenguajes, estimula la imaginación y la respuesta del lector ante los diferentes elementos estéticos que recibe (texto, imagen, diseño, formato, etc.).
Si bien la ilustración como toda arte gira en torno a la sociedad y al momento cultural en que se vive ¿crees que las imágenes de los libros para niños en nuestros países latinoamericanos responden al momento en que atraviesan y a sus expectativas como lectores visuales?
Desgraciadamente no; por lo menos la mayoría, la gran masa de lo que se produce, responde a requisitos específicos dictados generalmente por el área comercial de las grandes editoriales; éstos se guían por los títulos que han repuntado en ventas, y al desear conseguir otro éxito, casi siempre terminan en la repetición. Obviamente existen casos aislados, pero, si las imágenes de los libros infantiles reflejaran claramente el momento en que estamos viviendo, lejos de la imposición de ciertas modas y tendencias, habría una diversidad muy grande; como la que nos llega desde el extranjero, particularmente desde Europa, donde hay una variedad impresionante.
Nuestros creadores visuales han alcanzado una madurez bastante grande, y creo que están preparados para plantear nuevas alternativas de calidad. Afortunadamente también empezamos a contar con editoriales independientes que se arriesgan con proyectos diferentes y en algunas editoriales grandes ve un cambio de actitud ante propuestas novedosas. Pienso que todo esto favorecerá al crecimiento del sector, que se enriquecerá, abriéndonos nuevos públicos, espacios y mercados. las nuevas tecnologías y los espacios virtuales ya son una ventana para ver este trabajo, páginas web, blogs y espacios como flickr son una muestra evidente de la variedad de oferta que tenemos en la actualidad.
¿Cuáles son tus nuevos proyectos?
Tengo desde hace tiempo varios libros esperando ser editados, aunque cada día surgen nuevas historias; algunas de las cuales quiero trabajar y pulir. Desde hace muchos años, hay dos historias en proceso; las trabajamos con Luis Fernando y su protagonista es un loco dinosaurio rosado llamado Tarcisio. También hay otro par de ideas que nacieron este año, y muchos proyectos más. Personalmente quiero trabajar para otras editoriales en proyectos diferentes. |
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CONVERSACION CON JAIME GARCIA PADRINO |
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por Selene Tinco |
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Jaime García Padrino es español, nacido en Madrid. Investigador de Literatura Infantil y Juvenil, catedrático en la Universidad Complutense de Madrid, y autor de diversas publicaciones en torno al tema de la Literatura Infantil. Pronto publicará el primer diccionario de Literatura Infantil y Juvenil latinoamericano, el lanzamiento está previsto para febrero del 2010 por la editorial SM.
Conocí a Jaime García Padrino en el encuentro de escritores de Literatura Infantil y Juvenil en mayo de este año, en Bolivia. Su aspecto serio no develó la sensibilidad que lo embarga al referirse a lo que le apasiona: La Literatura Infantil.
Apenas iniciada su exposición pude apreciar el entusiasmo y la fuerza que se trasmite al evocar un �algo� que nos maravilla, en este caso, los libros para niños.
Entrevista
Jaime, tradición e innovación son conceptos que formulas en uno de tus artículos sobre la literatura infantil ¿qué podrías comentarnos al respecto?
La unión de esos conceptos, en mi opinión, ha marcado la evolución histórica de la Literatura Infantil. De una parte, la fuerza de la tradición, de las fuentes en la narrativa de origen folclórico, de los cuentos y las leyendas populares; junto a las narraciones, las canciones, las nanas, las rondas, los juegos, etc… que integran el llamado folclore lírico infantil, sin olvidar las representaciones dramáticas de ese mismo origen folclórico. Y de la otra, los deseos de los autores que han asumido la imagen de la infancia como destinataria natural de sus creaciones, por innovar a partir de esa base folclórica, por recrear tales elementos y actualizarlos, darles un tratamiento que les acerque a la realidad actual.
¿Qué opinión te merece el uso del �didactismo� en la Literatura Infantil? ¿Resulta válido considerar que la Literatura deba educar sobre temas específicos?
Creo que, como fruto de la evolución social que antes señalaba, debemos apartarnos del tópico didactismo, del afán por instruir a través de las creaciones seudoliterarias dedicadas a la infancia. La Literatura, la buena Literatura en educativa en sí misma y en el acierto de cada autor a la hora de tratar unos temas específicos, está su auténtico poder educativo. ¿Alguien se plantea hoy, en realidad, cuál es la capacidad educativa de El Quijote, de Cien años de soledad o de algunos de los cuentos de Cortázar? Pues por qué hacerlo con las creaciones infantiles. Insisto en que el contacto de los jóvenes lectores con la buena Literatura ya es educativo en sí mismo, dejando aparte los temas que puedan tratarse.
En ese caso ¿Qué elementos crees que requiere un texto para ser considerado Literatura Infantil?
Capacidad de emocionar a un pequeño y, a la vez, al adulto. Capacidad de sentirnos identificados con la realidad presentada, con sus personajes, con sus situaciones… Que sea creíble… Bueno, en realidad, que sea, antes que nada, Literatura.
¿Qué tipo de Literatura Infantil se prioriza en los países Latinoamericanos, qué vertiente se enfatiza?
Hay que tener en cuenta la complejidad real de los países Latinoamericanos en su evolución social, econonómica, política, histórica… De ahí que sea dificil unificar ahora en un único tipo la Literatura Infantil que se prioriza en ellos. Quizá lo más importante sea que la evolución ha sido muy parecida aunque, en cada uno de estos países, se haya producido en momentos históricos distintos. Y así podemos señalar como origen de esa preocupación de los adultos por crear literatura al alcance de los más pequeños esté unido a la labor de la escuela. Es decir, los primeros pasos suelen estar vinculados a la escuela para ir ganando independencia y entidad propia a medida que la evolución social de la infancia ha ganado importancia en cada uno de los países latinoamericanos.
Háblanos un poco de tu experiencia personal ¿Cuál ha sido tu relación con el libro? ¿De qué forma te vinculaste a ellos?
Cada lector recorre un camino personal con sus libros, sin importar el momento en que se produce ese encuentro. Nunca es tarde para ello. En mi hogar, no tuve muchos libros, pero en la adolescencia empecé a encontrar esos compañeros de viaje. Y los infantiles, de los que tengo una muy buena colección, han sido fruto de mis investigaciones y trabajos para recuperar la memoria histórica de la Literatura Infantil.
Has publicado la antología poética infantil �Por caminos azules�. Sin embargo, en una de tus publicaciones y en tu ponencia en Bolivia, lamentabas los pocos libros de poesía que ofrece el mercado editorial, ¿Cuál crees que es el papel de la poesía en la infancia?¿Por qué resulta indispensable su presencia?
La poesía en la infancia tiene un extraordinario poder educativo gracias al juego con las palabras, con los sonidos, con los ritmos, con las imágenes… Ese juego lingüístico es esencial para el desarrollo lingüístico, emocional y estético de las primeras edades. Y es también un extraordinario medio para que el niño, después de disfrutar con el poema leído, se sienta atraido a ser él mismo un creador, a jugar también con las posibilidades de la palabra… En suma, a no sentirse esclavo de la palabra, sino dominador de sus capacidades expresivas. Estas son las razones básicas para su presencia desde los primeros niveles educativos. Hay que romper la idea de que la poesía debe tratarse sólo en los cursos superiores, cuando es, en realidad, con las primeras canciones infantiles, con las nanas, el momento de iniciar esa relación poética.
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¿Cuáles crees que son los factores que limitan las pocas publicaciones de poesía y teatro, en comparación a la presencia del texto narrativo de los últimos años?
Factores estrictamente comerciales. No se vende tanto y no se produce tanto. Es el mismo fenómeno que se da en las publicaciones para los adultos.
Siendo el lenguaje corporal uno de los primeros en ser leído, ¿cuál crees que es el papel del teatro en la infancia?
La situación es muy parecida a la que antes describía para la poesía. El niño, desde sus primeros juegos sociales, está reproduciendo la realidad observada y analizándola, de una manera insconciente pero sumamente crítica. Es lo que hace la niña que juega con su muñeca a darla de comer, o el niño que reproduce las acciones propias de una determinada actividad adulta. Por esa capacidad innata del niño hacia el juego, y dado que el teatro es ante todo un juego, no debemos desaprovechar sus posibilidades educativas. Pero tampoco debemos confundir educativas con instructivas o moralizantes.
También has publicado un libro sobre la ilustración, �Formas y colores: La ilustración infantil en España�, ¿qué función consideras que esta juega en la Literatura Infantil?
La ilustración, la buena ilustación, es una recreación del texto literario. Es decir, debe servir para que el lector infantil tenga una incitación a recrear lo leído, a comprender mejor lo que se le presenta, a sentirse estimulado estéticamente a través de las imágenes, de las formas y de los colores.
Sabemos que pronto publicarás el Diccionario de Literatura Infantil Latinoamericana ¿Podrías comentarnos al respecto?
Es un proyecto orientado a ofrecer, por primera vez, un panorama conjunto de los autores que se han dedicado a las creaciones literarias para la infancia desde 1850 hasta el momento actual. A diferencia de las historias que ya se han publicado, centradas como es lógico en la evolución del género, aquí el interés está centrado en la biografía de cada autor, en el comentario de sus principales obras y en ofrecer referencias bibliográficas para aquellos que quieran profundizar en el conocimiento de un determinado autor. Al ser un diccionario y estar ordenadas las distintas fichas alfabéticamente, se superan las diferencias nacionales y se ofrece una visión conjunta de la realidad de los autores latinoamericanos, con sus diferencias y sus evoluciones particulares.
¿Qué criterios se ha tomado en cuenta para realizar la selección del Diccionario de Lit. Infantil Latinoamericano?
La selección de los autores ha sido responsabilidad de los colaboradores con los que he contado en cada país. Todos ellos son personalidades relevantes en el estudio y la investigación de sus literaturas infantiles y los mejores conocedores de esa realidad. La única orientación que se les dio era el carácter representativo de las aportaciones realizadas por cada autor a la Literatura Infantil de su país y, por proyección a la Literatura Infantil Latinoamericana. En total coordinación con la editorial, con la Fundación SM, y su responsable, José Luis Cortés Salinas, estimamos que no era justo ni conveniente marcar unos críterios rígidos y únicos para unas evoluciones y realidades literarias tan distintas como las que integran la Literatura Infantil Latinoamericana, donde hay países con una tradición consolidada desde finales del siglo XIX, mientras otros aún están dando los primeros pasos firmes en una industria editorial, imprescindible para el arraigo de las creaciones literarias dedicadas a la infancia y a la juventud. Espero, con gran ilusión, que alcancemos ese gran objetivo de ofrecer un panorama conjunto de la rica variedad latinoamericana y que esta primera edición de un Diccionario de Autores Latinoamericanos sea seguida por otras que la amplíen y mejoren.
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